lunes, 19 de abril de 2010

Sangre, arena y pasión



Hace rato que debería haber perdido el asombro, pero me resisto. Y vuelvo a asombrarme con un producto audiovisual, a pesar de que su intención comercial es clara y su resultado congruente.
"Spartacus, blood and sand" (nada que ver con "Sangre y Arena", la de toros) es una realización del complejo multimedia Starz, de EE.UU. La historia del esclavo tracio que se convirtió en gladiador y luego en líder de la mayor guerra libertaria contra la República Romana, es retomada con una estética que rinde homenaje con total libertad a "300" y algo de "Gladiador". Si uno no se pone purista en cuanto a lo de la originalidad, descubrirá una fotografía y edición pocas veces vistas en TV.
Otro componente sobre el que vale la pena llamar la atención, este sí revolucionario, es el desenfreno de sangre y erotismo que tiene la serie, razón por la cual dudo que la estrenen en México y no sé cuándo y por dónde llegará a Argentina. "300" es un video clip de la Acción Católica al lado de "Spartacus", que no ahorra nada y todo lo muestra, poniendo nuestra sensibilidad a la altura de aquellos nada virtuosos romanos que mezclaban sexo y sangre como actos normales de una vida que no valía demasiado.
El gladiador tracio, interpretado por el actor australiano Andy Whitfield (¿el próximo James Bond?), inspirará más de una fogosa fantasía en las teleespectadoras. Su interpretación es efectiva: tiene carisma, y se luce en una tarea que demanda hasta el extremo sus capacidades físicas aun más que las histriónicas.
Es notable como una acción montada sobre una estructura de imagen casi teatral, tiene absoluta verosimilitud, y una estructura dramática adictiva.
¿Muy fuerte? Puede ser, pero sospecho que así era. Nos separa de esa época un cristal y botones. Espero que nuestra evolución no nos lleve a la pura virtualidad.